Expreso, ensalzo lo que deseo y quiero...entonces escucha con fervor lo que a continuación les diré... Tú humilde lectora de las atrocidades de la conciencia, de la moral, de mi patética existencia, tu ser elemental en mi vida, amada criatura de ojos prominentes a mi corazón, alma perdida en mi nostalgia y ser aparentemente real en mi imaginación... lee lo que prosigo a decirte:
Aquel día, ese nublado caminar en mis irritantes ojos, decían no poder más, no seguir buscando lo que jamás llegará, lo que mis sueños despedían en agonizantes y frustrantes anhelos, ese cariño que tanto pedía mi alma, lo había abandonado en los más oscuros pasajes inhumanos e imaginarios, los había aniquilado.
Mas, ahí, vi llegar el proveniente resplandor de tu esencia, el más dulce calor de la bella flor encarnizada en la plenitud del amor, aquella verdad que no obsequiaba más que pasión y no amor, que, sin embargo, fijó su mirar en mi pecho y arrancó dolor de él, y así decidió fundirse en él.
Entonces perpetué mis sentidos en aquella melancolía que demostraba interés en mi decadencia, esa luz, aquella verdad que me llevo al zoomórfico sueño, aquella Necromancia, que inundo mis terribles escondrijos a revelarlos al universo, eres Tú, la amada anatema del pasado, la prominencia de mi existir, la que con tanta aferracion logro germinar en mi corazón; la pasión, amor, y anhelo de permanecer dentro de la burbuja cristalina de vuestra luz.
Una apacible noche, llegaste a mi ventana tan espaciosa y soberana, con palabras de antaño a ver escuchado en ensueños, convocaste el amor que permanecía dentro de tí, que tanto guardaste para mi persona y elevaste armoniosas esperanzas de tenerme, pero a pesar de que notaste que mis sentidos se agudizaban en la más profunda aberración, por no saber qué hacer o cómo reaccionar a vuestra muestra de gratitud, preguntaste:
Tú, Alma sin pena, sin sentir ni cariño, ¿Y tú me Quieres?, y ¿Por qué me Quieres?...
A lo que yo, atónita, sin movilizar ni agilizar mis expectativas, respondí sin reacciones estrafalarias, ni remordimientos:
"Eres tú, la que emprende en mis viajes marítimos, el altamar agonizante y que tanto he esperado proseguir, pues tu amor, es tan inalcanzable y prominente que no se cuando llegara, pero, que sé que algún día llegara, y lo espero con amor, devoción y compasión. Compasión por tenerle, por besarle por amarle, Usted, la que tanto muestra aprecio por mi amargo provenir, y que tanto admira, ¿Cómo no quererle si su sinceridad llega mas allá de la razón misma, cómo no llegar a adorarla si mi calma se encuentra al verle, solo decidme, Como puedes preguntar eso?, No ve?, Le Quiero, Por qué?, Dirá usted, pero no lo comprenderá..."
Es tán difícil amar a alguien como yo? pero debo decir que la extraño, extraño a la propia Alhondra que se fué en la primera ola del viento, pero sobre todo extraño querer a alquien, por que amar me hace falta, porque sus pensamientos van mas allá de la moral, de la crítica constructiva y admirada, que, sin embargo, no le incomoda, ni hace tambalear sus expectativas, porque al mirarle produce en mis sentidos la palpitante nostalgia de permanecer milenios perdido en sus ojos, porque al sentirla lejos, su mas recóndito aroma de su vehemente cuerpo, invade mis nervios, produciendo estremecer mi cuerpo, y quererle más y cada vez más, al pensarle, anhelo impacientemente en permanecer a su lado... Cómo?, No lo sé, pero lo puede lograr, y aun lo logra por que al no saber de su esencia pierdo todo interés de la vida, solo por seguir, pensando en eso.
Sabrás que cuando sus llamadas de mi alma, sus inesperadas apariciones en mi mundo ficcioso, son prolongadas, me erizan el pensamiento, pues no quisiera perderle ya que su cariño es imprescindible en mi existir, porque al saber que a mi lado estarás y permanecerás me provoca miedo, por llegar a fallarle y ocasionando su partida despierto buscándole, pero no la encuentro, en mi rostro vagan unas solitarias lágrimas, aquellas que sólo son por su amor, por su presencia ausente, por su muestras de conformidad, por la forma de verme.
Tú, la que tanto quiero y respeto, aun no logro describir con mis simples palabras de alcohólico poético, el más acorde sentir, porque tú, la querida, el pensamiento, el amor, llegas al más inesperado nervio de mi circo de ideas.
A mi alma tan empobrecida pero tambien amada, ésta va para tí.